Cambios en la nutrición, la pérdida de peso (los estudios muestran que las personas con sobrepeso u obesas, la reducción del linfedema era proporcional a la pérdida de peso y que cuanto más peso tenía un paciente, mayor era el volumen del linfedema), mejorar nuestro estilo de vida y el realizar ejercicio físico personalizado, son pautas básicas para que estos pacientes que parecen encontrarse con soluciones paliativas, encuentren en su alimentación y el linfedema,  una mejora considerable.

El objetivo principal es lograr una buena pauta de alimentación como solución de calidad de vida digna y aceptable para los pacientes de linfedema, una enfermedad crónica, incurable e incluso difícil de prevenir.

Actualmente, consumimos en exceso alimentos ricos en grasas, azúcares y tenemos déficit en alimentos ricos en fibra, minerales o vitaminas, así como hemos reducido, lamentablemente, el consumo de alimentos naturales con elevados nutrientes como las verduras, la fruta, cereales integrales y frutos secos entre otros.

En nuestro entorno actual, el consumo de alimentos ricos en proteína de origen animal, azúcar o alimentos refinados, así como alimentos ricos en grasa saturada, o ricos en sodio, pueden ser parte implicada en el empeoramiento del linfedema.

Sabemos que el linfedema es un edema rico en proteínas precisamente por la falta de reabsorción de estas moléculas proteicas. En algunos pacientes ha surgido la idea de no ingerir dichas proteínas para solucionar el problema, pero está demostrado que la solución es el equilibrio entre las proteínas de origen animal y de origen vegetal.

Debemos lograr una dieta basada en alimentos que nos aportan grandes resultados como la fruta, legumbres, hortalizas, por su bajo contenido en sodio y alto en potasio, el aceite de oliva (de consumo diario), frutos ricos en omega-3 que es antiinflamatorio, especialmente indicado en el linfedema, entre otros y beber mucha agua a lo largo del día (mín 8 vasos).

La reducción de sodio como hemos comentado, es importante en el linfedema porque ayuda a la retención de líquidos y no debemos consumir más de 1.500-2.300 miligramos de sal por día. Evitar la cafeína y el alcohol, son leves diuréticos que reducen los niveles de fluidos corporales.

  • Aumentar los alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales
  • Beber min. 8 vasos de agua al día
  • Consumir frutos ricos en Omega-3
  • Consumir Aceite de Oliva a diario
  • Reducir el sodio y aumentar el potasio
  • Realizar ejercicio físico personalizado
  • Equilibrio entre proteínas animales y vegetales
  • Realizar pérdida de peso prolongado en caso de sobrepeso u obesidad
  • Evitar los alimentos ricos en grasas, azúcares, entre otros.

Fuentes: Nutrición Guía 2018 por Esther Lorente Enfermera especializada en promoción para la salud Dietista-Nutricionista y la Clínica Planas.