Tipos de linfedema

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Linfedema Primario.

Aquellos que no tienen causa aparente, pueden ser congénitos o aparecer en la adolescencia o más tarde. Se producen porque las vías linfáticas no funcionan con normalidad o su número es menor del necesario para que su sistema linfático sea competente.

Hay tres tipos de linfedema primario:

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Linfedema Secundario.

Cuando el sistema linfático es normal pero ha sido alterado por traumatismos, operaciones quirúrgicas, irradiaciones o infecciones.

Del Linfedema Secundario existen dos tipos:

Un tipo de trastorno hereditario que empieza comúnmente durante la infancia. Hace que los ganglios linfáticos crezcan de forma anormal, lo que ocasiona subsecuentemente el linfedema.

Un tipo de trastorno hereditario que conduce al progreso del linfedema durante la pubertad, aunque algunas veces se desarrolla entre la edad de veinte y treinta. La enfermedad hace que los vasos linfáticos se formen sin cierta válvula que impide que el líquido linfático viaje de regreso al sistema. Este fenómeno hace difícil para el cuerpo el drenar eficientemente los líquidos linfáticos de los miembros.

Un trastorno congénito muy raro que empieza comúnmente a la edad de 35.

Tras la cirugía aparece frecuentemente un edema postquirúrgico localizado normalmente en el tórax y en la parte interna del brazo. Puede reabsorberse (bien espontáneamente o bien con un tratamiento fisioterapéutico) tras un periodo agudo. Si no se ha aplicado tratamiento fisioterápico alguno y permanece tras haber transcurrido tres meses de la cirugía puede ser el inicio de un linfedema.

Aparece tiempo después de la intervención. Se trata de la descompensación de un linfedema infraclínico (sólo apreciable en pruebas específicas del sistema linfático: linfoscintigrafía.) Puede haberlo provocado una infección, una sobrecarga de la actividad física, etc.