Para el verano, os dimos consejos para cuidar de vuestros linfedemas. La importancia de la alimentación (frutas y verduras de temporada), mantener la piel hidratada, evitar la exposición solar directa, beber mucha agua, ejercicio personalizado, usar tu prenda de compresión, entre otros que esperamos os hayan ayudado durante las vacaciones.

A la vuelta y después de las altas temperaturas, nuestro cuerpo, como ya comentamos en anteriores artículos, reacciona acumulando más líquidos y hace que tanto el sistema venoso como el linfático tengan más trabajo y más sustancias y desechos que eliminar.

Si además nos hemos enfrentado a esta situación con un linfedema es muy importante saber cómo actuar a la vuelta del descanso merecido.

Hay una serie de factores que se dan en el verano que hacen que el linfedema esté un poco más alterado como son:

  • El calor
  • Los vuelos
  • Los largos trayectos sentados
  • Los descuidos alimenticios
  • La falta de tratamiento
  • No ponemos el manguito y medias de compresión mucho menos
  • No nos vendamos
  • Descuidar nuestros hábitos deportivos
  • Las picaduras de mosquitos.

Todos estos factores hacen que nuestro linfedema empeore, y por ello la importancia de volver a la rutina y los buenos hábitos saludables.

Si has percibido cualquier cambio de volumen, de consistencia o dureza, de temperatura (sobre todo si se pone muy rojo y caliente), acude al médico o a un fisioterapeuta especializado en linfedema como Siena Terapias lo antes posible.

Las vacaciones y el verano no tienen que ser un obstáculo para seguir disfrutando de tu calidad de vida y buenas costumbres.