La fisioterapia para el tratamiento del linfedema es fundamental sobretodo tras padecer cáncer de mama

La fisioterapia para el tratamiento del linfedema es fundamental para evitar que se produzca linfedema tras el tratamiento del cáncer de mama. El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre la población femenina. Concienciar a las mujeres sobre la importancia de conocer las técnicas de autoexploración mamaria, las revisiones periódicas y las mamografías, son fundamentales para poder detectarlo a tiempo.

La importancia de detectar el cáncer de mama mediante el uso de la mamografía y otras técnicas es fundamental ya que cambian el pronóstico de la enfermedad. Realizando un diagnóstico precoz es vital pues de él dependen las posibilidades de curación, que pueden ser del 100% si se detecta a tiempo.

Tras un cáncer de mama realizado con cirugía en la axila, existe un riesgo de desarrollar linfedema de hasta un 10%. Si además de la cirugía, se recibe radioterapia en la axila el riesgo se incrementa hasta el 20-25%. Los síntomas más frecuentes son: aumento de volumen de la extremidad superior homolateral a la cirugía, edema, pesadez, dolor y problemas de movilidad que acaban afectando a la funcionalidad del brazo.

Para prevenir la aparición del linfedema, los fisioterapeutas que trabajan en el ámbito de la oncología insisten en la necesidad de la formación de las pacientes en materia de medidas higiénico-sanitarias, como: mantener la piel hidratada, evitar procedimientos médicos como vacunas en dicho brazo, evitar golpes y heridas que puedan infectarse, evitar mantener brazos elevados durante períodos de tiempo prolongados, evitar utilizar ropa ajustada o complementos que opriman el brazo, evitar movimientos repetitivos así como evitar deportes que incluyan grandes esfuerzos con los miembros superiores… entre otros. Además, se les enseña un programa de ejercicios específicos con el fin de prevenir su aparición y mejorar la movilidad de toda la extremidad disminuyendo, por tanto, el riesgo de complicaciones.

Una vez aparecido el linfedema, es esencial ponerse en manos de profesionales especializados, en este caso de fisioterapeutas expertos. Entre las técnicas de fisioterapia más utilizadas se encuentran el drenaje linfático manual, vendaje multicapa y presoterapia. Ellos aplican las técnicas más convenientes y darán las indicaciones necesarias para aplicar en el domicilio para mantener la extremidad en un estado óptimo mejorando la funcionalidad y la calidad de vida.