La celebración el pasado 4 de Febrero del Día Mundial Contra el Cáncer hace importante recordar que la fisioterapia es un tema clave para el tratamiento de un linfedema derivado de un cáncer, ya que es vital para las personas antes de padecer cáncer, mientras lo tienen e incluso una vez superado, al mejorar la calidad de vida del paciente.

El cáncer es un problema que se puede considerar de primer nivel, ya que afecta a más del 30% de los hombres y alrededor del 25% de las mujeres y en España aparecen unos 200.000 casos anuales. De todos modos, a pesar de estas cifras, el número de curaciones y de prolongación de la supervivencia está en aumento gracias a los avances científicos y tecnológicos.

Esta enfermedad afecta íntegramente a la persona, tanto de forma física como social, emocional o psicológicamente, manifestándose estas afectaciones a partir del momento en que surgen los primeros síntomas y durante todo el proceso, incluso antes de que el cáncer aparezca. Además, con esta enfermedad, no sólo se ve afectada la persona que lo padece, sino que todo su entorno también se ve afectado.

Sin embargo y pese a todo lo comentado hasta ahora, la fisioterapia relacionada con el cáncer es ampliamente desconocida. El papel que ejerce el fisioterapeuta es vital para el paciente desde el diagnóstico de su cáncer e incluso debería estar desde antes del tratamiento para poder ayudar a preparar al paciente a afrontar los tratamientos, ya sean de quimioterapia, radioterapia o una cirugía. Además, la fisioterapia ayuda a minimizar los efectos secundarios y secuelas a nivel cardiovascular, muscular, articular o nervioso que deja el cáncer.

Finalmente, es importante destacar que, una vez superado el cáncer, la fisioterapia es clave para patologías como el linfedema. El tratamiento precoz del linfedema con un fisioterapeuta especializado es vital, ya que este profesional realiza el tratamiento de las cicatrices, así como un tratamiento para recuperar la movilidad, la estabilidad, la postura y la fuerza e incluso podrá hacer drenajes linfáticos manuales para estimular la zona. Cabe destacar, por tanto, la importancia de comunicar al fisioterapeuta cualquier tipo de hinchazón, enrojecimiento, calor o relacionados que el paciente tenga, para que pueda tratarlos adecuadamente.